Acto altruista o egoista

Igual no somos tan egositas o altruistas como pensamos

Es muy popular la frase de Thomas Hobbes: “La gente sólo coopera con los demás por motivos egoistas”. 

Thomas Hobbes defendió el “cinismo común” como naturaleza humana. Opinaba que los seres humanos son totalmente egoistas por naturaleza: “Incluso las acciones aparentemente altruistas son en realidad egoistas.”

No obstante Jonh Abruey, cuenta la siguiente anécdota acerca de Hobbes: Un amigo le vio dando limosna a un mendigo y le pidió que le explicase por qué lo había hecho. Según Aubrey, Hobbes explicó su acción aparentemente desinteresada diciendo que la limosna no sólo aliviaba la angustia del mendigo sino que aliviaba también su propia angustia al ver la miseria del mendigo. En otras palabras, Hobbes afirmaba que tenía una razón egoista para darla, a saber: aliviar su propia angustia.

Podemos preguntarnos si la explicación de Hobbes realmente reduce a puro egoismo su acción altruista ¿No puede, más bien, demostrar que, al dar limosna, su altruismo se manifestaba en el propio hecho de su angustia? Hobbes no dijo que hubiese dado el dinero con el fin de recibir dinero a cambio, o con el fin de impresionar a la gente, o porque una persona poderosa le hubiese obligado a que lo hiciese, o porque tuviese miedo del castigo humano o del divino. Éstas habrían sido razones egoistas. Pero lo que realmente dijo fue que dio la limosna para aliviar su propia angustia (y la del mendigo).

Pero ¿es esto egoísmo? seguramente es altruismo. Seguramente la angustia ocasionada por la angustia del otro es un sentimiento altruista por excelencia. Si negamos esto sólo puede ser por motivos verbales, porque rechazamos describir la angustia ocasionada por la angustia del otro como altruismo. En tal caso habremos abandonado el ámbito del conocimiento empírico de la naturaleza humana y habremos entrado en el ámbito del verbalismo.

Desde mi punto de vista, el altruismo es una sombra egoísta utilizado para alcanzar la felicidad personal siendo útil para la sociedad. Pero sólo se alcanza el verdadero egoísmo (egosimo racional) con la indiferencia de la angustia del mendigo.

 

 

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