Fernando Savater. Política para amador. ¿Libres o felices?

Fernando Savater. En “Política para amador” finaliza su capítulo ¿Libres o felices? con la siguiente reflexión:

Las sociedades democráticas, basadas en la libertad y no en la unanimidad coactiva, son por tanto las más conflictivas que nunca hubo en la historia de la humanidad. El esfuerzo permanente por pensar uno mismo lo que le conviene, justificarlo,  romper con el pasado o buscar en él nuevas ideas, elegir lo que debe ser hecho y quiénes son más aptos para llevarlo a  cabo… ¡cuánto jaleo! ¡Qué responsabilidad más grande! Y oirás que te dicen: ¿a qué nos lleva tanta libertad? ¿No seríamos más felices si fuésemos menos libres? Francamente, yo creo que a la política sólo se le pueden pedir remedios políticos… y la  felicidad no es un asunto político. Los gobiernos no pueden hacer feliz a nadie: basta con que no le hagan desgraciado, que  es cosa que sí pueden lograr en cambio bastante fácilmente. En los períodos de gran excitación política, como en las  revoluciones, la gente cree que las transformaciones radicales resolverán no sólo los problemas de la colectividad sino que darán a cada cual aquello que más desea en su corazón. Como esto nunca pasa, la gente se «desengaña» de la política y la  resaca de los grandes cambios suele dejar huellas de íntimo descontento. Me parece que hay que aprender a buscar la  dicha, lo que hace la vida digna de ser vivida, en cosas aparentemente menores que poco tienen que ver con los grandes  planes políticos ni tampoco, desde luego, con la riqueza o el almacenamiento de posesiones y cachivaches. Incluyo un poema de Borges que te señalará a lo que me refiero… Por mi parte, sólo puedo  concluir con una anécdota. En cierta ocasión preguntaron a Manuel Azaña, presidente de aquella efímera Segunda República española aplastada por el golpe militar de Franco: «Don Manuel, ¿cree usted de veras que la libertad hace más felices a los  hombres?» Y Azaña contestó: «Francamente, no lo sé; de lo que estoy seguro es de que los hace más hombres.»

 

«Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar el mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo»

(J. L. Borges, Los justos)

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2 pensamientos en “Fernando Savater. Política para amador. ¿Libres o felices?

  1. Recuerdo haber leído este libro cuando era adolescente… Como preámbulo para la “ética a Nicómaco” de Aristóteles es muy bueno…
    Gracias por los recuerdos y el post. También por el poema de Borges, claro.

    Saludos, Aquilleana 😉

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